El tercer foro del ciclo "La Marbella Necesaria" organizado por Izquierda Unida defiende la sostenibilidad como "eje y motor de la transformación de la ciudad" | IZQUIERDA UNIDA

El tercer foro del ciclo "La Marbella Necesaria" organizado por Izquierda Unida defiende la sostenibilidad como "eje y motor de la transformación de la ciudad"

Díaz: “El objetivo de este foro ha sido trazar un plan que abunde en la sostenibilidad como estrategia de futuro para la ciudad, más en este momento en el que la ciudad está iniciando la elaboración un nuevo Plan General de Ordenación Urbana que no puede volver a tolerar todos los desmanes de los años de la especulación y de la corrupción urbanística, sino que tiene que llevarnos a un desarrollo sostenido y racional, convertir Marbella en una ciudad habitable y también en una marca turística de calidad, porque hoy día el lujo está en la sostenibilidad, preservación y la promoción de una biodiversidad urbana”

Izquierda Unida defiende la sostenibilidad como “eje y motor de transformación de la ciudad y las sociedades, no como accesorio en los programas de gobierno, un eje transversal y estratégico que contemple la biodiversidad y la diversidad humana como un todo que mantener y potenciar”. 

Esta es una de las conclusiones emanadas del tercer foro de “La Marbella Necesaria” organizado por Izquierda Unida y que se desarrolló el sábado en el entorno del Corredor Verde de Las Chapas, como un ejemplo de integración entre lo natural y lo humano, proyecto que llevó a cabo la formación durante su paso por la Tenencia de Alcaldía de Las Chapas y la delegación de Sostenibilidad en el anterior gobierno.

El coordinador local de IU, Miguel Díaz, afirma que el objetivo de este foro ha sido trazar un plan que abunde en la sostenibilidad como estrategia de futuro para la ciudad, “más en este momento en el que la ciudad está iniciando la elaboración un nuevo Plan General de Ordenación Urbana que no puede volver a tolerar todos los desmanes de los años de la especulación y de la corrupción urbanística, sino que tiene que llevarnos a un desarrollo sostenido y racional, convertir Marbella en una ciudad habitable y también en una marca turística de calidad, porque hoy día el lujo está en la sostenibilidad, preservación y la promoción de una biodiversidad urbana, la protección y preservación del litoral y la sierra, de la movilidad sostenible, espacios peatonales, áreas comerciales y espacios para el encuentro y disfrute de las personas, en definitiva, la sostenibilidad supone potenciar calidad de vida y empleo de calidad”. 

La jornada, en la que también participaron diferentes colectivos como Marbela By Civic, Marbella Activa y Seo Birdlife, se desarrolló en un doble tempo, el primero, un recorrido interpretado que partió desde la zona norte del Corredor Verde de Las Chapas para trasladarse por el mismo hasta el polideportivo de Santa María, donde el arquitecto y profesor de la Universidad de Granada, José María Romero, y Francisco Gaspar Palomo, del colectivo de Salvemos el Arraijanal ofrecieron una visión de sus diferentes experiencias, para abrir luego un debate y puesta en común sobres los modelos de ciudad, la participación ciudadana, las acciones colectivas en defensa de los espacios públicos de convivencia.

Cohabitar con lo vivo y con el medio

Romero destacó en su locución la importancia de “compartir y cohabitar con lo vivo y con el medio, sea biológico o no, sea humano o no, porque no hay vida sin entorno”, desde esta premisa fundamental, sustentada en el “sinecismo” griego desarrolló una comparativa de los modelos urbanos más y menos sostenibles, concluyendo que las edificaciones que más gastos y más cobros producen son a su vez las más insostenibles, un modelo basado en las urbanizaciones alejadas de los centros urbanos, características de la Costa del Sol.

“Las primeras decisiones, sobre qué suelo se van a edificar las viviendas, son las más importantes y se da la circunstancia de que la mayoría de las viviendas de promoción pública se construyen en los suelos más baratos, peor acondicionados y que exigen más adecuaciones apuntó Romero.

¿Qué tipo de construcciones de viviendas edificar, construir, en base a la sostenibilidad? Para responder a esta pregunta Romero apuntó a “las decisiones sobre los sistemas constructivos, la proyección de espacios interiores y la elaboración de los proyectos por fases desde lo imprescindible, pasando por lo necesario hasta lo deseado”.

El profesor de la Universidad de Granada señaló que la sostenibilidad de las ciudades se enfrenta a otros problemas de orden burocrático, como los códigos técnicos “que están elaborados por constructoras” o la Ley del Suelo que “está proyectada para construir”, sin contar con a dimensión humana ni natural.

Otra de las referencias de Romero pasó por la importancia de que sea la ciudadanía la que “pueda decidir sobre sus propios espacios con el mejor asesoramiento, crear una ciudadanía bien informada”. Los ejemplos de resistencia que están ahora vivos en la Costa del Sol tiene dos cosas en común, la defensa del espacio y el territorio propios y que, al menos, saben perfectamente lo que no quieren para su entorno”.

“Se han tejido alianzas entre muchos de estos grupos, se han estrechado redes y se comparte una visión global en la forma de entender lo humano, en el derecho a la ciudad sostenible como forma de convivencia y en el decrecimiento, en no crecer,  como filosofía a futuro”, concluyó Romero.

Salvemos Arraijanal

Por su parte, Francisco Gago, del colectivo Salvemos Arraijanal, señaló que “la defensa del territorio común va más allá de las ideología” y que grupo heterogéneos de personas pueden hacer frente de lucha común para defender un espacio que consideran propio ante acciones urbanísticas poco deseable o especulativas.

Gago apuntó que “todo lo mueve el proyecto del dinero” por encima del interés natural de conservación o la integración de los proyectos y el entorno.

Dinámica participativa

Algunas de las ideas que se promovieron desde la dinámica participativa abundaron en poner en valor y proteger los espacios naturales urbanos y periurbanos y que la ciudadanía se identifique con ellos para crear un modelo de ciudad sostenible; creación y defensa de los espacios públicos para la ciudadanía frente a los intereses particulares; potenciar los espacios verdes en las ciudades con árboles y jardines de flora autóctona; generar y potenciar una red ciclista para la movilidad cotidiana; potenciar el conocimiento del entorno inmediato para ponerlo en valor y potenciar así su conservación; o crear políticas transversales con la sostenibilidad como eje fundamental.